Hace unas entradas comenzamos la serie de soporte cinematográfico hablando de los tipos y formatos de una película. Hoy continuaremos con los materiales, basándonos en los conocimientos de Alfonso del Amo recogidos en Clasificar para preservar (Cineteca Nacional y Filmoteca Española, 2006).
Desde los inicios del cine hasta pasada la primera mitad del siglo XX, las imágenes en movimiento se registraban y reproducían en películas, es decir, cintas transparentes de material plástico. Las cintas estaban hechas de gelatinas y cristales fotosensibles donde se fijaba la imagen. Los materiales de las películas fueron variando en el tiempo, debido a exigencias industriales económicas y de fabricación. Conocer su naturaleza y características por parte de las filmotecas y archivos es fundamental para su conservación (abordaremos este tema en próximas entradas).
Los elementos que conforman las tiras de películas son principalmente dos: primero, la base o soporte, encargada de proporcionar las características mecánicas necesarias para que el segundo elemento, la capa sensible, pueda registrar y reproducir la imagen. Los dos grandes tipos de materiales empleados en la fabricación de película son:
- Plásticos artificiales derivados de la celulosa
- Plásticos sintéticos
- Plásticos artificiales derivados de la celulosa.
En esta categoría se reúnen los nitratos y los acetatos, los cuales tienen características de fabricación y exigencias de conservación diferentes.
El celuloide o nitrato de celulosa plastificado se obtuvo en 1846. En 1872 se comenzó a comercializar, y en 1889 George Eastman empezó a utilizarlo, hasta aproximadamente 1950. A partir de ahí, el nitrato comenzó poco a poco a dejar de ser utilizado. Se trata de un material muy inestable químicamente, ya que se descomponía inevitablemente, generando así altas temperaturas, lo que producía una combustión sin llama. Cuando un rollo de nitrato de celulosa comenzaba a arder, era imposible apagarlo, ya que formaba un bloque compacto y los sistemas de refrigeración no podían entrar dentro del rollo. Los gases derivados de la combustión son altamente tóxicos. Su descomposición se puede dar desde el centro de los fotogramas (endógena), o por los cambios de humedad y temperatura del interior de los envases donde se guardan los rollos, sobre todo comenzando en empalmes o dobleces (exógena).
El proceso de descomposición consta de cinco fases, no dándose uniformemente en todo el rollo, salvo las fases finales:
- 1ª fase: descomposición iniciada: aunque el material se vea intacto, al tacto parece que está húmedo.
- 2ª fase: descomposición grave: el soporte al tacto es pegajoso, y al rebobinarse suena como si se despegara. También se ve ligera decoloración en las imágenes, y las lesiones de los bordes afectan ya al área de imagen. Aún puede reproducirse el material, pero su manipulación debe ser muy delicada, pues la película se ha vuelto más rígida y puede romperse fácilmente.
Primeras fases de descomposición
Destrucciones muy graves |
- 4ª fase: pérdida total: Prácticamente todo el rollo se ha compactado en un bloque sólido y pegajoso y presenta pequeñas burbujas (miel nítrica). Su color se ha vuelto pardo y es translúcido, no se aprecian las imágenes y es casi imposible de rebobinar.
- 5ª fase: final: el bloque se cuartea y finalmente se transforma en polvo.
Destrucción total |
Fase final |
Además del celuloide, existen también los acetatos (diacetato de celulosa, triacetato de celulosa y ésteres mixtos). El acetato de celulosa se empezó a fabricar en 1865, en 1909 se consiguió que no fuera autoinflamable, y en 1948 Kodak comenzó a fabricar el triacetato, que sustituyo definitivamente al celuloide. También se llamaron "películas de seguridad", porque no combustionaban de forma espontánea, aunque sus métodos de conservación también deben ser exigentes (vigilando condiciones ambientales de temperatura, humedad y ventilación), ya que si no, pueden aparecer degradaciones como éstas.
2. Plásticos sintéticos (policloruros de vinilo (PVC) y resinas de poliéster y de policarbonato).
El PVC se utiliza para la fabricación de discos. Es un material bastante rígido pero inestable. Las resinas de poliéster se emplean para emulsiones fotoquímicas y magnéticas de cintas de audio y vídeo. Son poco permeables y más resistentes que el celuloide a agresiones de microorganismos, pero tienden a acumular electricidad estática. Por su parte las resinas de policarbonato son el material principal de los discos ópticos de imagen y sonido. Son rígidos, poco inflamables y resistentes a los rayos ultravioleta. Pero pueden arañarse con facilidad, ya que también se componen de resina poliacrílica (metacrilato o plexiglás).
Resinas de poliéster (Pixabay)
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